domingo, 19 de febrero de 2012

Tenábari: Lenguas maternas

El 21 de febrero es el Día Internacional de la Lengua Materna.


Elvira García Sainz


Muchos ojos escandinavos se abren como soles marinos cuando vienes y haces saber que hay 67 lenguas maternas originarias en México, incluido el español (según los números de 2007). Lenguas consideradas nacionales a partir de la reforma promovida por Xóchitl Gálvez a inicios del milenio, para legitimar una condición histórica de facto en el territorio. Es algo asombroso, aun para quienes están acostumbrados a aprender o hablar tres o más lenguas como ocurre comúnmente en Suecia con las nuevas generaciones.
El español, o castellano como se maneja a veces atendiendo el lugar de origen geográfico (Castilla, cuyo poder consolidó la unificación de reinos --y de la lengua-- en España en el siglo XVI), ha entrado en la arena de una gran competitividad en este país nórdico; lo sustenta con cifras el Instituto Cervantes. Y es uno de los tres idiomas mayormente elegidos en educación media o media superior (los otros dos son el alemán y el francés, porque el inglés es ya una lengua común, asimilada prácticamente). Las fronteras se han abierto a la promoción del español, hablado ya por cerca de 20 millones de personas en Europa según el eurobarómetro 2006. En Brasil se ha impulsado su enseñanza obligatoria como segunda lengua, por lo que Lula recibió el premio Don Quijote.
El español ocupa una parte intensa del corazón lingüístico mexicano, en un amplio espectro cosmogónico y comunicativo en el que se ha enriquecido con la presencia de las otras lenguas nacionales. Por esto sería pertinente que en México, o en otros países, hubiera carreras y estudios de posgrado que tuvieran como ejes de trabajo la enseñanza, investigación y uso de todas las lenguas de México. Esto sería ideal antes de que desaparezca el 10% de las lenguas como se calcula por cada cien años. También se aprovecharía la capacidad de hablantes, estudiosos o investigadores de lenguas maternas, no sólo del español, en la enseñanza. Se necesitan, entonces, nuevos programas de educación superior y estancias estudiantiles que permitan aprender, además del inglés, una segunda lengua nacional de manera "obligatoria". No es más importante, puede decirse, que sea obligatoria, sino que se tenga un acceso real y mayor a su aprendizaje.

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